Si bien de buenas a primeras pareciera haber una relación entre el IVA de los libros y los logros en lectura, una aproximación más detenida da cuenta de una brecha inmensa entre ambos. Vamos por parte. El IVA, en una política indiferenciada de gravamen a todo tipo de productos, entre ellos los culturales, es más un argumento que un factor decisivo en el acceso al libro y, más aún, en el uso de estos. Afecta el precio, pero es más potente la concepción social que atribuimos al libro: ¿es un objeto o es una herramienta cultural? , ¿es necesario poseerlo para desarrollar la lectura? Se agradecería una reducción del IVA, es indudable, pero apostemos, esto no asegura la formación de lectores; esta tiene que ver con actividades humanas y culturales que preferimos los chilenos. Leer no es una de ellas La preocupación por la comprensión lectora, muy necesaria y válida desde el punto de vista escolar y de ingreso de Chile a los círculos de países desarrollados, no da cuenta de la complejidad del acto de leer ni menos de la formación de lectores. Podemos promover con subvenciones, políticas de desarrollo y evaluaciones estandarizadas tal o cual nivel de comprensión de los niños y jóvenes, pero esto no implica que quieran leer, no conduce de suyo a la creación de una sociedad que ‘opta por leer’. Reducir la lectura a la comprensión es eso: una reducción. Un lector no es solo aquel que entiende lo que lee sino quien opta por hacerlo, busca el libro y que accede a este, paradójicamente, incluso si el acceso no está asegurado. Está bien asegurar el acceso, bajar el IVA. Pero es insuficiente.
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domingo, 4 de diciembre de 2011
Intentan promover lectura disminuyendo los impuestos
sera buena esta idea??...
Si bien de buenas a primeras pareciera haber una relación entre el IVA de los libros y los logros en lectura, una aproximación más detenida da cuenta de una brecha inmensa entre ambos. Vamos por parte. El IVA, en una política indiferenciada de gravamen a todo tipo de productos, entre ellos los culturales, es más un argumento que un factor decisivo en el acceso al libro y, más aún, en el uso de estos. Afecta el precio, pero es más potente la concepción social que atribuimos al libro: ¿es un objeto o es una herramienta cultural? , ¿es necesario poseerlo para desarrollar la lectura? Se agradecería una reducción del IVA, es indudable, pero apostemos, esto no asegura la formación de lectores; esta tiene que ver con actividades humanas y culturales que preferimos los chilenos. Leer no es una de ellas La preocupación por la comprensión lectora, muy necesaria y válida desde el punto de vista escolar y de ingreso de Chile a los círculos de países desarrollados, no da cuenta de la complejidad del acto de leer ni menos de la formación de lectores. Podemos promover con subvenciones, políticas de desarrollo y evaluaciones estandarizadas tal o cual nivel de comprensión de los niños y jóvenes, pero esto no implica que quieran leer, no conduce de suyo a la creación de una sociedad que ‘opta por leer’. Reducir la lectura a la comprensión es eso: una reducción. Un lector no es solo aquel que entiende lo que lee sino quien opta por hacerlo, busca el libro y que accede a este, paradójicamente, incluso si el acceso no está asegurado. Está bien asegurar el acceso, bajar el IVA. Pero es insuficiente.
Si bien de buenas a primeras pareciera haber una relación entre el IVA de los libros y los logros en lectura, una aproximación más detenida da cuenta de una brecha inmensa entre ambos. Vamos por parte. El IVA, en una política indiferenciada de gravamen a todo tipo de productos, entre ellos los culturales, es más un argumento que un factor decisivo en el acceso al libro y, más aún, en el uso de estos. Afecta el precio, pero es más potente la concepción social que atribuimos al libro: ¿es un objeto o es una herramienta cultural? , ¿es necesario poseerlo para desarrollar la lectura? Se agradecería una reducción del IVA, es indudable, pero apostemos, esto no asegura la formación de lectores; esta tiene que ver con actividades humanas y culturales que preferimos los chilenos. Leer no es una de ellas La preocupación por la comprensión lectora, muy necesaria y válida desde el punto de vista escolar y de ingreso de Chile a los círculos de países desarrollados, no da cuenta de la complejidad del acto de leer ni menos de la formación de lectores. Podemos promover con subvenciones, políticas de desarrollo y evaluaciones estandarizadas tal o cual nivel de comprensión de los niños y jóvenes, pero esto no implica que quieran leer, no conduce de suyo a la creación de una sociedad que ‘opta por leer’. Reducir la lectura a la comprensión es eso: una reducción. Un lector no es solo aquel que entiende lo que lee sino quien opta por hacerlo, busca el libro y que accede a este, paradójicamente, incluso si el acceso no está asegurado. Está bien asegurar el acceso, bajar el IVA. Pero es insuficiente.
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